Ya en octubre…
 
La línea temporal del Refugio y la mia propia, tienen una relación tan ambigua que ya se han vuelto a escapar un par de meses desde mi última incursión en la realidad.
 
La verdad es que no había mucho que escribir, que no fuese caótico y desorientado. O cínico y desmotivado…
Aunque puede que lo único que hiciera falta fuese dejar libres a las manos, en movimientos alocados y disonantes, con libertad plena para jugar con los ingredientes que encontrasen por el camino; Eso normalmente funciona bien.
Sobretodo cuando tienes cosas que decir, y el fallo está en la manera en que deben salir de ti.
 
Yo sigo igual, sigo tal cual;
quizás desmejorado;
que no quede nunca el papel deshabitado…
Otro ritmo, otro compás,
rimas de mar;
el gran teatro del mundo debe continuar…
 
Como una vez le dije a alguien, creo que me explico mejor hablando que escribiendo; pero paradójicamente la gente me entiende mejor cuando escribo. Puede ser porque digo menos tonterias, o porque hay mas gente que ve mejor de lo que escucha.
 
Ojalá pudiese expresar mejor todo lo que pasa por mi cabeza.
Me gustaría que sonasen las canciones que escucho mientras crecen estas líneas, así tendrían mas sentido los fragmentos que van cayendo entre ellas. Cada entrada de este blog esta hecha a través de una canción, cada palabra no es sino la traducción de lo que sentía mientras las escuchaba.
 
El paraiso es escuchar,
y el miedo es un ladrón
 al que no guardo rencor…
 
En la piel de una gota,
mis alas volvieron rotas…
y entre otras cosas
ya no escriben con tinta de luz…
 
 
 
La música, el verdadero refugio del alma.
La música que te acompaña mientras encuentras nuevos lugares que visitar… ella te hace soñar con ellos hasta llegar allí, solo cerrando los ojos.
El sabor de la verdadera creación, cuando en el silencio aparece esa triste melodía que me acompaña en este cambio de estación.
¿Podéis oirla?
Sonó en vuestra cabeza, junto a vuestra almohada; cuando la noche se llevó aquel día en que descubristéis que el corazón puede doler mientras brinda por los buenos momentos.
Sonó aquella tarde, mientras octubre desaparecía, llevándose con el los restos del verano que permanece en el albúm de fotos de vuestra memoria.
Suena ahora, mientras estoy aquí sentado, envuelto en mi oscuro manto en el que prendí todos los sueños.
Mientras os doy mis palabras, ojos desconocidos…
 
Mientras sueño con vuestras caras…
 
Porque oigo la noche llamándome, gritando que no la abandone…
Y me pierdo en recuerdos, en las cosas que prometí y ahora no tienen sentido.
Y me equivoco y titubeo; y entonces pierdo el rumbo, y un espantapájaros dice: – malas tierras, camino equivocado…
Pero me levanto y continuo hacia algún lugar, esperando encontrar una pista que me indiqué por donde se escaparon aquellas sonrisas.
 
La edad se come a los soñadores, y encuentro sus restos por el camino.
Pedazos de sueños, restos de dignidad, las últimas sonrisas verdaderas,… pasto del realismo.
Y casi nadie es capaz de llenar el inexorable minuto que se cierne sobre nosotros.
Y entre la tristeza y la pena de los que se rinden a la vida, mientras los ojos ajenos intentan convertirme en la parte de mi que solo existe en su cabeza… me doy cuenta de cuan desligado estoy de mi alrededor.
 
Me doy cuenta de que el camino será mas largo para mi… 
 
Porque vivir sin la maravillosa y desconcertante complejidad de lo simple no es vivir.
Y mis promesas seguiran en pie, ante la tempestad de los cambios que la vida me imponga.
Y elegiré servir a la esencia y dirección de los sueños de los hombres, antes que a las leyes y la realidad de los hombres.
Elegiré para mi viaje los senderos que tracen los pinceles y atravesaré las puertas que abran las canciones. Y no habrá definición para mi identidad, mi raza y condición mas grande que la de soñador, y como tal, ciudadano de mil mundos. 
 
Y al final del tiempo, pasadas mil aventuras… aguardaré aquí, en la orilla del infinito, con la vista alzada al cielo…
Un lapiz, blancas hojas y seis cuerdas agarrándo el mástil de mi vida, junto al desierto donde encontré al Rey Lagarto que camina por la arena de los sueños…
 
Y poco importa si la realidad no cree en mis palabras, mientras tu, tu, y tu lo hagais.
Porque desde luego, yo, si que creo…
 
 
 
 
 
 
 
 
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