Y el mundo se hizo pedazos

ante el estertor de la última sonrisa,
Mientras las balas de plata del
hombre ciego,
disfrazadas de palabras hermosas,
atravesaban su pecho henchido…

Y de las profundas heridas,
escaparon sus sueños, inertes,
volando al cielo de la noche que
les vió nacer, y lugar
donde pudieron haber habitado
hace tiempo.
(Cual pájaros en invierno…)

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