Es momento de desempolvar el refugio.
 
Hora de arrinconar los trastos y las horrendas bolsas de plástico, llenas de innumerables objetos inservibles que, por algún motivo, siempre guardamos como si valiesen para algo.
 
¡Todo a la basura!
Bolsas llenas de tardes perdidas y cielos cambiantes, de canciones como único escenario del drama, o la comedia, a representar en el momento.
Más bolsas, con las esperas desesperadas, en el calor de un verano reflejado en un dibujo a carboncillo.
 
Vacío cajones por la ventana, dejando caer de ellos los viajes sin rumbo, a través de la ciudad… cuando el pecho se agita y te hace apretar el paso, y por mucho que andas no llegas a ninguna parte…. pero buscas… buscas…
Caen también las tormentas mentales, las preguntas sin respuesta que convierten las ideas en plomo, y las decenas de conversaciones estrelladas en oídos ciegos.   
 
Lanzó con fuerza, por el balcón, las mentiras decoradas con una sonrisa… Las mismas que mas tarde, irónicamente, me enseñaron a quebrar sonrisas…
¡Gracias por nada!
 
¡Todo a la basura!
Esto va quedando cada vez mas despejado, y empiezan a aparecer cosas útiles…
 
Voy a guardarme en la manga, los ases manchados de carmín, de la baraja con la que apostaba el destino de mi corazón, en las noches eternas.
Al bolsillo las melodías de las tardes, caminando, en las que sí que encontré algo… y la gente solo eran "extras" de un videoclip.
Las noches en la montaña, y los amaneceres en los valles en las que solo hay amigos, risas y latas vacías… y una noche cuyo relato dura una vida entera.
(Allí donde descansan las suelas de mis botas, dua, dua, duaaa…)
 
Una rasta trenza el tiempo que pasa desde que me hice mi nueva máscara…
Una cara cambiante que reposa en los muros de mi refugio, una cara que es tan parte de mi mismo que no se cual es el "yo" real…
Y mientras me la coloco, barro los últimos recuerdos y dejo todo listo… por que llega el presente, y voy a necesitar espacio.
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