El largo viaje ha comenzado y las horas traen días de camino. Hacia delante, siempre adelante…

Hay tanto por hacer, y las sombras se deslizan a ambos lados de la carretera, hay que evitar ser atrapado. A veces es difícil ver más alla de uno mismo, aunque el destino asome en la distancia…

Una ilusión, solo es una ilusión… un oasis en el desierto.

Mis encuentros son breves con el resto de almas que aparecen en las encrucijadas y lugares habitados a mi paso. Su confianza da fuerza, y cargo con sus historias, que acompañadas de unos tragos, pasan a formar parte de la mía propia.

Demasiados secretos, encerrados en palabras, que ayudarán a definir el mañana. Me pregunto si sabré barajar bien las cartas…
El tiempo se acorta, y cada vez es más complicado crear vacíos en él.

Sea como sea, seis años deberían ser suficientes, otros lo han conseguido en menos tiempo. Es hora de volver a expandirse, utilizar los viejos hechizos y unir la magia restante, enfocarla en el futuro. El día más brillante y la noche más oscura esperan cerca de la linde del tiempo, donde la realidad y el sueño se enfrentarán por última vez. Debo dejar todo bien atado, y sembrar todas las semillas posibles a mi paso, eligiendo bien a las leyendas que traerán el mañana.

Por fin, es hora de dejar que la magia fluya libre, sin restricciones ni contención, y liberar el alma oscura, aunque eso suponga crear a mi propio enemigo. El resultado final dependerá, como siempre, de la fuerza de la voluntad. Espero salir victorioso.
Como siempre, esperaré que la más simple de las magias, libere la mayor de las tempestades.

Es hora de despertar a los dioses dormidos. Hora de creer. Ella está ahí, podéis verla, tocarla, y os espera… solo creed en ella.
Solo decidlo, repetíoslo… saboread la palabra…
Magia.

Ponme fuera del alcance, del bostezo universal…
Nos veremos en el exilio, o en una celda…
Ponme fuera del reposo, en mi historia personal.
Soy un ave rapaz, mirad mis alas…
Hay que empezar despacio, a deshacer el mundo…

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