Muse – Resistance

El Sueño…

Me quito el yelmo, y siento el viento azotar mi pálido rostro. Desciendo a velocidad vertiginosa hacia el vórtice… La bolsa de arena casi vacía en una mano, y el rubí donde guardé la mitad de mi poder en la otra. Los cimientos del Sueño tiemblan.

Resisto el ataque de las Benévolas, pero no durará para siempre. Me concentro en cerrar las grietas que han abierto desde la realidad. Un pensamiento y estas desaparecen. Solo queda el vórtice, que amenaza con devorarlo todo, esto va a ser lo más difícil. Puede que no sobreviva.
Aprieto mi mano y rompo el rubí, dejando que la energía que alberga vuelva a mí.
Estoy listo.

Me siento cansado… Siempre la lucha, eterna, constante… como yo. Pero alguien debe hacerlo.
El reino de los durmientes se ha debilitado… los entes temen soñar. Mis enemigos en la vigilia rompen su esperanza, y sin su fuerza estoy solo. Caen ante el desespero, su realidad les acosa y no ven que los sueños son lo que siempre ha impulsado al mundo para crecer y mejorar.

Aterrizo en la colina.
Frente a mi, el vórtice más grande que he visto jamás, a lo largo de los milenios, se expande. Noto su intrusión. Siento como me tienta a rendime, a huir… abandonar. Podría hacerlo, escapar… vivir.
¿Pero que sentido tendría entonces todo?

Me río… No le servirá de nada…
A pesar de mis errores, a pesar de mi incontrolable manía de implicarme, fui creado para esto. Sé que a veces hay que luchar sin ganas. Sé que a veces, incluso sin esperanza. Pero nunca rendirse. Ha sido la lección que mejor he aprendido. El Sueño, los sueños, deben prevalecer… siempre habrá un mañana por el que seguir.

Inspiro. Vuelvo a colocarme el yelmo. Tenso mis músculos.
Siento sus emanaciones, su ira, su miedo, su dolor…

Me alzo, preparado para la batalla…
Sonrío de nuevo. Una vez más, por todo lo que vale… la vida, el honor, el amor, el tiempo… Seré el guerrero… seré el adversario.

Seré… la esperanza.

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